"Emociones pensadas"en Diseño Interior

Diseño Interior, revista especializada que rastrea desde 1991 lo mejor por todo el mundo y saca a la luz, cada mes, proyectos imprescindibles para profesionales de la arquitectura y el interiorismo, publica hoy, 1 de octubre, en su número 332, uno de los proyectos que he realizado, Fotografía de Interiores en el showroom de Kikekeller en Madrid.

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«EMOCIONES PENSADAS

Concebida como una experiencia atemporal para amantes del diseño, esta tienda-galería se presenta como un escenario para las ‘emociones pensadas’. Un universo singular y cambiante donde el espacio dialoga con los muebles retrofuturistas y las piezas de autor.

Este multiespacio, destinado al diseño, el arte y la creatividad, da rienda suelta a las pasiones de sus creadores, Celia Montoya y Kike Keller. Situado en el céntrico barrio madrileño de Malasaña y concebido como una experiencia atemporal para los amantes del diseño, en él se fusionan proyectos de interiorismo con una tienda de muebles de autor ‘retro-futuristas’ y piezas únicas. “Cuando encontramos el local, una antigua sastrería, con una bellísima tienda en la zona delantera, taller y vivienda en el interior, ésta sólo conservaba los papeles pintados originales de las paredes y el trabajo de escayola del techo de la tienda”, cuentan sus propietarios, que vieron en él el perfecto escenario para sus ‘emociones pensadas’. Singular y cambiante, con una nueva exposición de arte contemporáneo cada dos meses y una gran rotación de nuevos diseños, propios y de otros creadores, esta tienda-galería funciona también como bar los fines de semana. Una dualidad de uso que la normativa vigente no ha hecho nada fácil de materializar, generando diseños únicos como el del baño para discapacitados, disfrazado de ascensor y que aporta un especial carisma al lugar.»

El showroom recrea un elegante y sofisticado ambiente urbano. Una suerte de anticuario contemporáneo que conserva elementos originales, como el trabajo artesano en escayola del techo, el pasillo de madera de acceso a la antigua vivienda, el ladrillo de barro original de algunas paredes, las columnas de hierro fundido de la tienda, el suelo de granito natural del patio, la madera de pilares y ventanas interiores o los suelos hidráulicos junto a las baldosas de hierro plegado, diseño y fabricación Kikekeller. “Se trataba de dejar que el espacio nos hablara según lo íbamos destapando, descubriendo una belleza oculta durante años”, cuentan Celia y Kike. A ella han incorporado elementos propios, como la fachada de entrada, las vitrinas cápsula de venta y exposición, el túnel de acero y espejo, las turbinas, la madera flotante y barandilla de tubo, las contraventanas de acceso al patio y las puertas y taquillas de separación del reservado. Todo ello, iluminado bajo una luz cambiante según las horas y el uso del local, con una estructura fija de proyectores de luz para destacar las obras de arte y piezas de diseño, una iluminación indirecta oculta y toda una serie de luces ambientales con lámparas de diseño»

 

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